domingo, 17 de febrero de 2013

Alena Collar habla de Estampaciones



Estampaciones que quieren existir
Como vengo a hablar de mi libro, tendría que contar qué es; y me dan ganas de deciros que para saber qué es lo compréis y lo leáis. Pero bueno, tampoco hay que ser tan bruta, que luego me llaman borde.
Yo, al libro le llamo en privado “mis estampitas”; no sé si os suenan esos libros infantiles que traían dibujos para adornarlos, allá por los años sesenta… No, no es que el libro sea eso, pero sí va de contar pequeñas cosas, cotidianas, que nos pasan a todos, como pequeños dibujos en color o en blanco y negro de la vida corriente. Y también de relatar vidas, gentes, que actúan, sienten, sueñan, y por eso lo de Estampaciones; estampas y acciones; o estampados sobre actos… Algo así.
Yo sólo sé mirar por la ventana, y contar lo que veo, y desde una ventana se pueden ver muchas cosas, la mujer que pasea agarrada del brazo de otra, o que entra en un portal con la blusa estampada a la que algo le pasa… ¿a la mujer o a la blusa?... Eso tendrá que descubrirlo el lector…
Pero desde esa ventana, dejando pasar la tarde, también se pueden recordar vidas, imaginarlas, y contar por ejemplo por qué alguien no quiere que la acompañen a los conciertos, o recordar viajes en tren, cuando se detiene el tiempo a causa de la nieve, incluso se pueden ver fantasmas, o encontrarnos paraguas rojos donde no deben estar.
Desde que era pequeña he imaginado historias, me he contado historias; entonces eran una manera de poblar mi vida un poco solitaria de amigos imaginarios; ahora esos personajes se han hecho adultos y están en este libro: os piden existir. Si no fuera por vosotros/as, sus lectores/as, seguirían siendo sólo los sueños de unas estampaciones que nadie quiso dotar de alma.

2 comentarios:

Tuve la maravillosa suerte, cosas del azar, de comprarlo y de que me lo dedidcaras el día de tu presentación en La Clandestina. ¡Afortunada que es una !

Como lector de este libro (además de amigo de la autora) os animaría a que os hagáis con él, ya mismo. De lo contrario sé que os arrepentiréis no tardando mucho. Luego no digáis que no lo sabíais.

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